Origen, historia y carácter panameño.
Pedro Mandinga fue un líder cimarrón y capitán de comunidades que resistieron al poder colonial en el Caribe del siglo XVI. Símbolo de rebeldía y libertad, operó desde las selvas del istmo de Panamá, donde lideró redes de resistencia y trazó su propio destino. Su historia también lo vincula con el corsario Sir Francis Drake, a quien guió como aliado en el territorio.
Se cuenta que en 1572, ambos observaron juntos el istmo desde lo alto de un árbol en la selva, contemplando lo que entonces se conocía como “las puertas de los mares, las llaves del universo”: ese punto único donde dos océanos se encuentran. Un momento que resume la importancia estratégica y simbólica de Panamá como territorio de conexión.
Hoy honramos ese espíritu con un ron artesanal hecho en Panamá. No es solo un nombre. Es una actitud.
Pedro Mandinga nace en 2016 en la ciudad de Panamá como una destilería independiente dedicada a producir ron de manera artesanal.
Cada lote se elabora en pequeños volúmenes, controlando cada etapa del proceso para preservar el carácter del ron y la identidad de sus ingredientes.
Aquí no buscamos producir más. Buscamos producir mejor.
Por eso trabajamos con fermentaciones lentas, destilación en alambique de cobre y materias primas cuidadosamente seleccionadas.
Ese es el corazón de La Destilería Artesanal de Panamá.
El ron Pedro Mandinga nace de la raspadura, un ingrediente profundamente ligado a la tradición panameña. Se trata de un azúcar de caña sin refinar que se obtiene al cocinar lentamente el jugo de la caña hasta transformarlo en un bloque sólido, conservando toda su riqueza natural, sabor y carácter.
Nuestra raspadura proviene de productores artesanales en las tierras altas de Chiriquí, donde la caña se cultiva en una de las regiones agrícolas más importantes del país. Este origen no solo garantiza calidad, sino que conecta cada botella con el trabajo y la herencia de campo panameña.
El resultado es un ron con verdadero “terroir” Panameño: notas de caramelo, fruta madura y caña fresca que le dan profundidad y personalidad. Más que un ingrediente, la raspadura es una forma de preservar una tradición viva y de capturar el espíritu de Panamá en cada sorbo.
a raspadura se diluye y fermenta lentamente durante aproximadamente una semana, permitiendo desarrollar alcoholes más nobles y complejos.
Luego se destila en un alambique de cobre y columna fabricado por Arnold Holstein, equipado con nueve platos de burbujeo que permiten una destilación precisa y limpia.
El resultado es un ron equilibrado, expresivo y con identidad propia.
Ser una destilería artesanal también significa trabajar de cerca con nuestro entorno.
Por eso utilizamos raspadura proveniente de productores locales de Chiriquí, apoyando la agricultura tradicional y fortaleciendo la cadena de valor del ron panameño.
Creemos que un gran ron no solo se define por su sabor, sino también por la historia de las personas y el lugar que lo hacen posible.
Nuestra destilería está ubicada en la ciudad de Panamá, donde producimos nuestros rones en pequeños lotes utilizando procesos artesanales.
Cada etapa —desde la fermentación hasta la destilación— se realiza bajo un control cuidadoso que nos permite preservar el carácter natural de la raspadura.
Este enfoque nos permite crear rones con identidad, complejidad y equilibrio.
La fermentación es uno de los momentos más importantes del proceso.
En Pedro Mandinga permitimos que la fermentación ocurra de forma lenta durante aproximadamente una semana. Este tiempo adicional permite desarrollar compuestos aromáticos más complejos y un perfil alcohólico más suave.
La paciencia es parte esencial del resultado.
Nuestros rones se destilan en un alambique de cobre fabricado por Arnold Holstein, reconocido mundialmente por su precisión y calidad.
El sistema de nueve platos permite controlar cuidadosamente la pureza y estructura del destilado.
El cobre además ayuda a eliminar compuestos no deseados, logrando un ron limpio y elegante.
Cada lote que producimos es resultado de una combinación de tradición, técnica y atención al detalle.
No utilizamos procesos industriales masivos. Preferimos trabajar en volúmenes controlados que nos permitan asegurar la calidad de cada botella. Ese compromiso es lo que define a La Destilería Artesanal de Panamá.
Pedro Mandinga, a pesar de su producción artesanal de ron, demuestra un firme compromiso con la sostenibilidad y la responsabilidad social. Esto se manifiesta en su apoyo a proveedores locales de raspadura con precios justos, la optimización del uso de agua en la destilería y la reducción de residuos mediante el uso de tanques de acero inoxidable.
Además, la empresa otorga becas de música a niños a través de la Fundación Danilo Pérez y se enorgullece de ser la primera destilería panameña fundada por mujeres, equilibrando así la producción de ron de alta calidad con el cuidado del medio ambiente y el apoyo a su comunidad.